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Cómo sorprender a alguien con un perro

Los perros nos han acompañado a lo largo de 100tos de años y aunque frecuentemente creamos que los conocemos con perfección, siempre y en todo momento hallan la forma de sorenciendernos poco a poco más.

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Está mucho más que claro que nuestros peludos hacen la vida mucho más alegres, pero con algo de imaginación también pueden de ser entre los personajes principales de instantes contentos como las proposiciones de matrimonio.

Nos encontramos tan cerca de San Valentín que no debemos dejar de meditar en de qué forma los perros también nos ayudan a expresar nuestros sentimientos a el resto. Mientras que buceamos en Internet, podemos encontrar ejemplos inmejorables. Desde perros que llevan mensajes de amor hasta peludos que se ocupan de grabar una boda tal y como si fuesen los camarógrafos oficiales del acontecimiento.

Bastante gente distribuyen sus vivencias online donde intercalan perros y amor. Te alcanzamos tres historias sobre de qué forma proponerle matrimonio a tu pareja con el apoyo de tu peludo.

Viaje Sorpresa

Una forma entretenida de obsequiar a un cachorro es planear un viaje sorpresa para seleccionar un perro. Puedes acrecentar la tensión y la emoción de tener un nuevo cachorro metiéndolo en el coche y manteniéndolo en misterio hasta el momento en que llegues al sitio. Los pequeños van a estar contentos y sonrientes a lo largo de todo el viaje. Este procedimiento también es bueno necesita menos trabajo y les deja escoger el cachorro que desean. Es buena apuesta y quizás la manera mucho más enternecedora de asombrar a tu familia.

Como ahora hemos dicho, es esencial cerciorarse de que la persona que recibe el cachorro está contenta con el obsequio y puede cuidarlo. Aunque esto limita la sorpresa, en ocasiones es buena iniciativa escoger el cachorro con el obsequio y comentarlo antes. Un lector del Minneapolis Star Tribune mencionó que un cachorro que le dio a su novio marcó el desenlace de su relación.

Los criadores tratan a las perras como máquinas reproductoras.

El sistema reproductivo de una perra no existe para que otros lo utilicen. O sea feminismo básico. Inseminar perras y vender a sus bebés por dinero es una explotación afín a The Handmaid’s Tale. Los perros tienen sentimientos. Embarazarlas por fuerza y ​​someterlas a la irritación física de llevar una camada a lo largo de meses y al mal del parto, consecutivas de la alegría de amamantar y vincularse con sus perros chiquitos, solo para ser arrastradas y después obligadas a recordar lo mismo indudablemente despiadado. .